ESTRÉS OXIDATIVO

Posted by on nov 16, 2015 in Blog, Nutrición | 0 comments

ESTRÉS OXIDATIVO

Hoy en día es fácil escuchar la palabra “estrés” como uno de las grandes desencadenantes de patologías actuales. De igual modo que sufrimos estrés ambiental y emocional, nuestro organismo también sufre estrés oxidativo. Éste proceso se produce de manera natural cuando existe un desequilibrio entre los desechos que producimos (reacciones de oxidación) y la capacidad de los mecanismos para combatirlo. Las enzimas que lo regulan no pueden abarcar con todas las reacciones oxidativas, y aumentan los productos de desecho como los peróxidos y radicales libres. Esto provoca daños en la célula, desgaste energético, lo que se traduce en el proceso de envejecimiento del cuerpo. Cuando estos daños celulares se producen en sistemas específicos pueden desencadenar enfermedades de diversa índole.

¿QUÉ LO PROVOCA?

Como hemos comentado se trata de un desequilibrio. Por tanto, significa que hemos generado demasiadas toxinas en nuestro cuerpo y hemos saturado los mecanismos que lo contrarrestan.

La oxidación se produce por un consumo excesivo de oxígeno. Por tanto, ejercicios de alta intensidad, falta de sueño (y reparación celular), tabaco, alcohol, nerviosismo, alimentación rica en azúcares refinados, grasas saturadas y pocos productos frescos es lo que puede llevar a acelarar este proceso natural.

¿CÓMO CONTRARRESTARLO?

Cada vez tenemos más medios a nuestro alcance para poder compensar este proceso lo máximo posible. Sin embargo, también llevamos cada vez un estilo de vida más oxidativo, con poco tiempo para dedicarle al cuerpo, al descanso, a la alimentación y a un ritmo de vida más pausado. Por ello, lo más conveniente es un cambio en el estilo de vida:

- Descansar lo máximo posible por la noche, donde se activan los mecanismos de reparación celular y muscular.

- Hacer un ejercicio moderado y habitual, sobre todo disfrutando del aire libre.

- Evitar el consumo de alcohol, tabaco y cualquier otra sustancia tóxica para el organismo.

- Intentar rodearnos de un ambiente lo menos tóxico posible (por contaminación, humos, ruidos, etc)

- Equilibrar la alimentación, aumentando el consumo de frutas y verduras frescas sin químicos, evitando las grasas saturadas y trans, los productos refinados y reduciendo el consumo de aditivos, conservantes, colorantes, que no sean naturales.

A veces nos encontramos con que no podemos controlar algunos o varios de estos factores.

Si se hacen comidas fuera de casa, es difícil saber qué materias primas se utilizan, los métodos de cocinado o qué combinaciones de nutrientes hacen.

Tampoco podemos siempre permitirnos el descanso que necesita nuestro cuerpo y la falta de energía nos conduce a no poder integrar el ejercicio en nuestra vida diaria.

La contaminación atmosférica, ruidos ambientales u otros factores externos también escapan a nuestro control.

En ese caso tenemos también la opción de contrarrestarlo mediante la suplementación de antioxidantes, vitaminas y minerales que ayuden a nuestro organismo a compensar el ritmo diario.

 

¿CÓMO SABER SI ESTOY EN ESTRÉS OXIDATIVO?

Hay algunas pruebas más o menos exactas para poder conocer nuestro estado de oxidación interna.

Lo primero habría que descartar patologías que puedan estar influyendo mediante una analítica completa.

Cuando el cuerpo está en estado de oxidación el ph se acidifica. Medir con una tira de ph el fluido corporal (la saliva por ejemplo) nos puede dar una aproximación del estado en el momento de la medición.

Si queremos un análisis más detallado tendremos que recurrir a tecnologías algo más complejas, que no están al alcance de todo el mundo, por lo novedoso de estas máquinas. Escáneres medidores de carotenoides que indican el número de antioxidantes que se deposita en la piel.

Finalmente el método más simple es conocer nuestro cuerpo y guiarnos por nuestras sensaciones. A pesar de ser el método menos científico, es desde luego el más sencillo, y el que nos puede hacer recapacitar sobre nuestro estilo de vida en el día a día.