ROTURA FIBRILAR

Posted by on feb 16, 2015 in Medicina | 0 comments

ROTURA FIBRILAR

El músculo esquelético es un tejido especializado en facilitar el movimiento mediante la contracción de sus fibras. Una rotura muscular o rotura fibrilar supone una discontinuidad del tejido muscular estriado que puede ir o no acompañada de sangrado o hematoma. La historia clínica es generalmente un dolor brusco (“ signo de la pedrada”) acompañado de inflamación y edema , con o sin sangrado de la zona dependiendo del grado, que se caracteriza por una incapacidad para continuar la actividad.

 

Según el grado lo podemos clasificar en:

 

Distensión muscular o primer grado: Algunas fibras se pueden haber estirado o incluso roto. El movimiento activo es doloroso pero con amplitud completa.

Rotura fibrilar parcial o de segundo grado: Es la más frecuente, la contracción activa del músculo es muy dolorosa y puede llegar a palparse una depresión  a nivel del vientre muscular así como acompañarse de edema o hemorragia.

Rotura fibrilar total o de tercer grado: El paciente es incapaz de realizar la contracción voluntaria. A veces es necesaria la intervención quirúrgica.

 

La rotura va precedida de un fracaso del sistema propioceptivo por causas como la falta de calentamiento, la fatiga física, un movimiento excesivo, un golpe o traumatismo directo o la combinación de muchas de ellas.

Los músculos más frecuentemente lesionados son el Gemelo, Sóleo, los isquiotibiales, el Recto Anterior del Cuádriceps y el Aductor Largo.

 

Pautas de Rehabilitación en la Rotura Fibrilar de Gemelo ( “Tennis leg”)

 

Fase 1: REPOSO

Esta fase presenta una duración variable y va en función del grado de la lesión (1-5 días); el objetivo de esta fase es permitir que la lesión muscular se estabilice y podamos empezar el proceso de recuperación.

 

MÉTODOS:

 

  1. Medidas antiinflamatorias

 

  1. Reposo relativo: Elevar la extremidad afectada e intentar descargar la carga (caminar con muletas) En caso de que el apoyo sea doloroso, evitar apoyar.
  2. Compresión: Vendaje compresivo
  3. Antiinflamatorios
  4. Aplicación de frío ( consigue la vasoconstricción de los capilares y vasos rotos, reduciendo el sangrado y favoreciendo los procesos de reparación posteriores)
  5. No terapia manual en esta fase
  6. Aplicación de arcilla roja

 

  1. Ejercicios de máxima protección ( siempre después de las 48 horas y sin dolor); realizar pequeños y controlados ejercicios de movilización pasiva( respetando siempre la presencia de dolor)

 

Fase 2: Tonificación  (5-10 días)

 

Para poder progresar hacia esta fase en el proceso de la recuperación, tiene que existir ausencia de dolor (o el mínimo posible) durante la marcha normal o al contraer el gemelo. Una vez la rotura de fibras pasa a un proceso de consolidación, en el que la fase aguda de la inflamación, rubor y calor, han pasado, se puede aplicar calor local y suave (buscando mejorar la circulación de la zona y así incentivar los procesos de recuperación)

 

Métodos:

 

  1. Bicicleta estática
  2. Ejercicios:

 

  1. Ejercicio resistido contra elástico: http://www.physioadvisor.com.au/assets/256/images/13507256(400×400).jpg

 

 

  1. Isotónico sin carga en gemelos: Estos ejercicios isotónicos ( que por definición son aquellos que implican movimiento articular así como alargamiento o acortamiento de la musculatura) pueden ser concéntricos o excéntricos. Es indicado empezar a realizar los concéntricos (aquellos en los que la contracción del músculo reduce la distancia entre el origen y la inserción) y secundariamente los ejercicios excéntricos, en fases más avanzadas de la recuperación. Los ejercicios excéntricos (aquellos en los que el músculo está en tensión a la vez que aumenta su longitud) son más exigentes. https://www.youtube.com/watch?v=8_YJKDAGiK0

 

  1. Ejercicios de fortalecimiento del core: plancha laterales; sentadillas; puente.

 

Se recomienda siempre poner hielo después del entrenamiento así como un calentamiento previo de la musculatura. Evitar llegar al a extensión máxima del músculo.

En esta fase también se recomienda aplicar masaje para drenar la zona y estimular la circulación sanguínea y favorecer la correcta cicatrización.

 

Fase 3: Fortalecimiento y vuelta a la actividad deportiva ( 10-14 días)

 

Podemos acceder a esta fase de la recuperación cuando en la vida cotidiana o durante la ejecución de los ejercicios de la fase 2 hay ausencia de dolor.

Buscamos fortalecer la musculatura implicada, así como la del core e integrar ejercicios funcionales o de estiramientos.

En esta fase es bastante interesante realizar un vendaje ligeramente compresivo en la zona, previo al entrenamiento

 

Ejercicios:

Comenzar a trotar-carrera suave

 

Isométricos de gemelo: ( ejercicio isométrico es, por definición, cuando no se implica movimiento articular ni acortamiento / elongación del músculo implicado; cuando la resistencia siempre es mayor a la fuerza que se puede aplicar)https://www.youtube.com/watch?v=3EPS-dHdUys ; empezar por contracciones isométricas suaves ( una buena recomendación pueden ser los ejercicios en el agua)

 

Saltos a la cuerda

Estiramiento suave del sóleo ( así como el resto del músculos) pero siempre detenerse antes de la aparición del dolor. Se pueden empezar tratamiento miofascial ( pero sin tratar la zona lesionada directamente)

 

Recuerda que la progresión entre fases está marcada por la ausencia de dolor; no se puede practicar “ saltos al cajón” u otros ejercicios con impacto , si existe dolor.

 

Fase 4: Ejercicios avanzados ( 20 días en adelante):

 

Esta fase implica la presencia de ejercicios como sentadillas, zancada, peso muerto, saltos al cajón y ejercicios de fortalecimiento del core ( pj: lumbares con fitball) Dentro de estos ejercicios también existe una progresión de dificultad que debemos tener en cuenta. Debemos ir aumentando de forma progresiva la duración e intensidad de los ejercicios, siempre evitando contracciones bruscas de tipo balístico que puedan dañar nuevamente la musculatura.

En esta fase los estiramientos deben ser más intensos, intentado recuperar la elasticidad de la musculatura dañada.

En muchas ocasiones, debido al proceso de cicatrización, se pueden crear adherencias en los tejidos. Para evitarlos, se aconseja realizar masajes transversos profundos. De esta manera se busca romper adherencias y fibrosis.

 

Estas recomendaciones son muy generales, hemos de recordar que cada proceso de recuperación es único e individual y que los tiempos son orientativos , la progresión la va marcando uno mismo, y , especialmente, la ausencia de dolor.