ADAPTACIONES FISIOLÓGICAS AL ENTRENAMIENTO DE RESISTENCIA

Posted by on nov 6, 2014 in Blog | 0 comments

ADAPTACIONES FISIOLÓGICAS AL ENTRENAMIENTO DE RESISTENCIA

El ejercicio físico intenso se asocia a variaciones del comportamiento fisiológico, psicológico , del sistema neuroendocrino y del sistema inmunológico. Debido a los cambios que se inducen en nuestro organismo, éste es capaz de desarrollar adaptaciones cardiovasculares, hematológicas, inmunológicas y neuromusculares entre otras. Estas adaptaciones pueden producirse de forma aguda, ante un acontecimiento puntual, o establecerse de forma crónica, si sometemos a nuestro organismo a un factor estresante o entrenamiento continuado. Esta última adaptación es la que conlleva a cambios estables en nuestro organismo mientras persista un entrenamiento ( en este caso entrenamiento de resistencia). Todas estas adaptaciones se producen para conseguir un objetivo beneficioso para alcanzar una mejora en nuestro entrenamiento.

Muchas son las adaptaciones crónicas que se establecen en deportistas entrenados,cambios estables en el organismos que revierten con mayor o menor rapidez con el desentrenamiento.En este post sólo mencionaremos algunas de ellas.

1. Entre las adaptaciones crónicas centrales a nivel cardiovascular se encuentran la disminución de la  frecuencia cardíaca (FC) ( además de una FC inferior también se observa que en personas entrenadas la recuperación de la FC después de un esfuerzo máximo se produce más rápidamente que en un individuo no entrenado); aumento del volumen de las cavidades cardíacas y del grosor de los espesores parietales( aspecto más determinante en el aumento del gasto cardíaco ( GC) del deportista); aumento del volumen latido y mejora de la perfusión miocárdica ( mejora del flujo sanguíneo coronario)

2. A nivel hematológico son también muchos cambios los que se originan, uno de los que más llama la atención es la conocida como “pseudoanemia del deportista “: el entrenamiento prolongado e intenso induce cambios en los parámetros hematológicos. El entrenamiento de resistencia prolongado en el tiempo induce cambios como el incremento de masa eritrocitaria. Pero a diferencia de lo que cabría esperar por este hecho, en deportistas entrenados en deportes de resistencia , no se detecta una hemoconcentración si no una pseudoanemia. Esto se explica porque la elevación del volumen plasmático es mayor. El incremento del volumen plasmático se produce en respuesta adaptativa a la posibilidad hemoconcentración que conlleva el ejercicio. Este aumento del volumen plasmático tiene su efecto beneficioso en incrementar el rendimiento cardíaco, disminuir la viscosidad de la sangre y optimizar la microcirculación, favorecer la dinámica circulatoria. Así pues la pseudoanemia deportiva es una respuesta adaptativa a la hemoconcentración que sucede durante los entrenamientos intensos y prolongados. Esta pseudoanemia es clave y conlleva ventajas, pero no debe confundirse con la verdadera anemia, la cual es muchas veces difícil de diagnosticar clínicamente en deportistas entrenados ya que muchos de ellos sólo se sienten fatigados ante esfuerzos moderados.

3. El músculo esquelético es capaz de experimentar modificaciones muy importantes en su estructura en función de la exigencia mecánica a la que es sometido. Las modificaciones del músculo pueden afectar al tamaño del músculo ( macroestructura); a las características de las fibras que lo integran ( microestuctura) o incluso a las características de las proteínas contráctiles que participan en su actividad.

4. La inmunidad es el estado o capacidad del organismo de defensa para hacer frente a sustancias antigénicas externas. El efecto del ejercicio físico intenso sobre la inmunidad depende de la intensidad y volumen del entrenamiento así como del nivel de forma física previo del sujeto. El ejercicio físico intenso induce respuestas inflamatorias transitorias en los músculos más afectados. Esta reacción inflamatoria corresponde a microtraumatismos y procesos de reparación y angiogénesis secundarios. Pero la repetición de estas reacciones inflamatorias intensas puede conducir a dolores musculares y disminución del rendimiento deportivo. Las cargas excesivas que inducen daño muscular pueden elevar la intensidad de la reacción inflamatoria local hasta un grado en el  que se ve afectado el organismo del deportista a nivel sistémico. Cuando esta afectación sistémica se traduce en un respuesta de fase aguda mantenida e intensa a lo largo del tiempo, se puede ver alterada la capacidad inmune del deportista e incluso conducir a situaciones de inmunosupresión, aumentando así la susceptibilidad a la infección. Estudios realizados en corredores de maratón, demuestran que la incidencia de infección respiratoria de vías altas aumenta correlativamente con el volumen de entrenamiento y alcanza su máximo en períodos de competición.

El entrenamiento anterior a una infección aumenta significativamente la resistencia que el organismo puede desarrollar frente a ella; por el contrario, el ejercicio extenuante en el momento de una infección reduce de igual manera la resistencia a la infección. Ésto es más evidente en los procesos virales. Parece que el mecanismo de liberación del cortisol está implicado en esta inmunosupresión temporal.

Las infecciones agudas en atletas disminuyen el rendimiento; una enfermedad viral sin repercusión sistémica  no requiere alteración en el plan de entrenamiento, pero el ejercicio intenso mantenido en una enfermedad viral con implicación sistémica ( fatiga, disminución del apetito, fiebre, inflamación de ganglios…) puede influir de forma negativa en la evolución del proceso infeccioso ( disminución de fuerza y aumento del daño muscular) Se comprometen las capacidades de respuesta del sistema inmune y la recuperación tras el entrenamiento.