LA ACTIVIDAD FÍSICA COMO HERRAMIENTA TERAPEÚTICA: LA FIBROMIALGIA

Posted by on sep 25, 2014 in Medicina | 0 comments

LA ACTIVIDAD FÍSICA COMO HERRAMIENTA TERAPEÚTICA: LA FIBROMIALGIA

La fibromialgia ( FM) es un trastorno muy común que afecta, según el estudio de EPISER, a una cifra de entre el 2-4 % de la sociedad española, siendo más frecuente entre las mujeres. La FM se caracteriza por la presencia de un intenso dolor crónico generalizado, una fatiga que no mejora con el reposo, insomnio y otros síntomas como hormigueo en las extremidades, ansiedad y depresión. Un aspecto muy frustrante para los pacientes es que, a pesar de tanta sintomatología, ni los análisis ni las pruebas de imagen muestran datos objetivos que expliquen la causa. Al ignorarse la causa que lo produce, la diana terapeútica tampoco se conoce, por lo que los tratamientos no son muy satisfactorios.

Posiblemente el tratamiento que más beneficios produce para la FM es el que se consigue con la práctica de ejercicio físico. El ejercicio no sólo mejora la funcionalidad del sistema músculoesquelético/ neuromuscular o el aparato circulatorio, también mejora aspectos como el dolor, el sueño, la sensación de fatiga y disminuye en gran medida aspectos como la depresión o la ansiedad. Todo ello en gran parte producido por las endorfinas liberadas durante la práctica de ejercicio físico

El ejercicio aeróbico es necesario para conseguir una importante mejora en la calidad de vida de los pacientes con FM

Muchas veces el planteamiento de una planificación regular de ejercicio es mal aceptada por estos pacientes; no se ven capaces de realizarlo y no obtienen los efectos inmediatos que esperan. La planificación de ejercicio ha de ser individualiza e ir introduciéndose la práctica de actividad de forma muy progresiva. Se debe saber y, lo que es más importante, concienciar al paciente con FM que los resultados beneficiosos de la práctica de actividad física se irán percibiendo de forma progresiva.

Aspectos a tener en cuenta cuando se hace la planificación de una actividad física en estos casos es que se debe evitar llegar a la fatiga o realizar ejercicios que puedan aumentar las contracturas musculares e incluso el dolor (por ejemplo: ejercicios que implican contracción con elongación). Otro aspecto a tener en consideración es que los estiramientos nunca deben faltar y nunca han de ser máximos.

Toda planificación de entrenamiento en una persona con FM debe incluir:

Fase de calentamiento (2-5minutos y baja intensidad)

Fase de trabajo (diseñarse la planificación de forma individualizada, conociendo las limitaciones así como las mejores  horas del día para esa persona; la intensidad de trabajo se debe ir introduciendo de forma muy  progresiva- duración 20-30min)

Fase de recuperación

Fase de estiramientos (fase esencial del programa para evitar la rigidez y reducir el dolor posterior)

Fase de reposo (se debe evitar por lo general saunas o duchas frías; evitar cambios bruscos de temperatura).

 

Entre algunos de los consejos para  la práctica de ejercicio:

1. Progresiva introducción de la intensidad de trabajo.

2. Seleccionar la franja horaria más adecuada para cada persona (hay momentos del día en los que los pacientes con FM se encuentran mejor para poder realizar el entrenamiento)

3. Un baño caliente o aplicación de paños térmicos puede ser de ayuda para comenzar el ejercicio.

4. Utilizar ropa cómoda y calzado adecuado.

5.” Regla de las Dos Horas” Si tras dos horas de práctica de actividad física no cede el agotamiento o la fatiga, es que el ejercicio realizado ha sido muy intenso. Habría que reducir la intensidad.

6. Fijarse objetivos.

7. No esperar obtener resultados inmediatos; entre los tres y seis meses del comienzo de una  práctica regular de actividad física se empieza a notar el beneficio. No realizarlo de forma irregular porque una inactividad de más de dos días nos conduciría de nuevo al punto original de partida.

 

La práctica regular y progresiva de ejercicio en una persona que sufre de FM se ha demostrado que conduce a beneficios que otras alternativas terapeúticas no consiguen. Entre ellas encontramos:

 

-         Mayor seguridad en sí mismos

-         Mayor independencia

-         Control de peso

-         Disminución del dolor, rigidez y malestar general.

-         Mejora general de la sintomatología