PROGRAMA DE REHABILITACIÓN EN LESIONES DEL LCA

Posted by on jul 17, 2014 in Medicina | 0 comments

PROGRAMA DE REHABILITACIÓN EN LESIONES DEL LCA

La estabilidad funcional de la rodilla se debe en parte a la normalidad y congruencia de las estructuras óseas, pero fundamentalmente a la llamada integridad funcional de los cuatro ligamentos mayores: cruzado anterior (LCA), cruzado posterior (LCP), colateral medial y colateral lateral. Así las lesiones de estas estructuras provocan alteraciones e la estabilidad biomecánica y funcional de la rodilla. La lesión más común es la del LCA (ligamento intraarticular de la rodilla con una disposición postero-anterior). Su función esencial es limitar el desplazamiento anterior de la tibia sobre el fémur y contribuye a la estabilización en varo o valgo excesivo y limita la hiperextensión .Muchos autores consideran que es el elemento más estabilizador de la rodilla.

El mecanismo más frecuente de lesión es el de rotación del fémur sobre la tibia fija – pie apoyado, durante un movimiento de valgo excesivo o forzado (pivote)

En cuanto al momento de la lesión, aproximadamente el 40 % de los pacientes refieren escuchar un chasquido (“pop”) en el momento de la lesión y una importante incapacidad posterior para continuar la actividad física. Aproximadamente el 60-70% de los pacientes en las horas posteriores desarrollará un hemartros severo y una importante inflamación de la articulación.

Una de las maniobras exploratorias es de maniobra del “cajón anterior” en la que se pone de manifiesto la inestabilidad anterior de la rodilla.

Uno de los inconvenientes que nos encontramos en este tipo de lesiones es que no suelen presentarse solas, generalmente se acompaña de la lesión de ciertas estructuras vecinas. Así, con el nombre de “ triada” se designa la lesión conjunta de ligamento medio, LCA y menisco interno.

El fortalecimiento de cuádriceps y de los isquiotibiales, así como el entrenamiento de propiocepción o correcta técnica de ejecución de la actividad, son los pilares esenciales en la prevención.

El tratamiento inicial de los desgarros del LCA consiste en el RICE  reposo, hielo, compresión y elevación) si se sospecha una rotura parcial o una distensión del LCA no se debe intentar movilizar la articulación.

La decisión del tratamiento quirúrgico o conservador dependerá de distintos factores tales como el grado de inestabilidad de la rodilla y la limitación funcional, contrastados con objetivos futuros de entrenamiento. También es importante tener en cuenta a la hora de elegir el tratamiento de elección la presencia de lesiones asociadas, la edad y el deseo de seguir realizando actividad física y a qué nivel. El éxito del tratamiento elegido pasa por la técnica empleada pero especialmente por la terapia rehabilitadora.

Anteriormente, los protocolos de rehabilitación contenían grandes periodos de inmovilización y refuerzo muscular muy progresivo y lento. Los programas actuales de rehabilitación acelerados se basan en controlar el dolor, el derrame y el edema y luego comenzar a movilizar y cargar precozmente (dentro de las posibilidades individuales de cada caso) y comenzar con ejercicios específicos de cadena cinética cerrada y reeducación neuromuscular propioceptiva. También se postula la necesidad de una rehabilitación pre-operatoria porque con ella se disminuiría el riesgo de posteriores complicaciones.

Así, en líneas generales, en el programa de rehabilitación tras la cirugía del LCA se podría incluir:

-         Una primera fase que se prolongaría durante la primera semana tras la cirugía que incluiría: control de dolor/ inflamación y edema; realización de ejercicios isométricos y el posible apoyo sin muletas hacia el 4º-6º día.

-         Fase postquirúrgica, que se extiende desde la 2º semana hasta el 2º-3º mes tras la cirugía. La primera fase englobaría el control del dolor/ inflamación; ejercicios activos y pasivos para la mejora del arco articular y una primera fase de recuperación de la propiocepción. Una fase de recuperación intermedia (5º-10º semana) en los que se pretende conseguir todo el arco articular- hiperextensión y flexión completa; actividades excéntricas y concéntricas en ejercicios de cadena cinética cerrada. Es decir, durante esta segunda fase de recuperación es mejor emplear ejercicios como la prensa de pierna- que es un ejercicio de cadena cinética cerrada-que un ejercicio en máquina de extensión de pierna y de flexión de pierna- ejercicio de cadena cinética abierta. El motivo es que la co-contracción de la musculatura agonista- antagonista aumenta la estabilidad d e la articulación y protege al injerto de fuerzas transversales / cortantes que aparecen con los ejercicios de cadena cinética abierta. Durante esta segunda fase se continúa trabajando la recuperación de la propiocepción. La finalidad del entrenamiento neuromuscular es la contribución a la mejora de la coordinación así como de los patrones de la marcha- movimiento. En una tercera fase de recuperación post-quirúrgica, que alcanzaría hasta el 2º-3º mes, se trabajaría la potenciación muscular (ahora sí con los dos tipos de ejercicios de cinética abierta y cerrada/ ejercicios de carrera / recuperación de la resistencia aeróbica y terminar de recuperar todo el sistema propioceptivo).

-         Durante el 4º mes se podría establecer una fase de entrenamiento funcional en el que se pretenden alcanzar objetivos como la permanencia en un solo pie, así como el progreso de la distancia de la carrera ( aumentar primero en distancia, tiempo y frecuencia semanal,  para un fase más avanzada ir progresando  en intensidad / velocidad) En esta última fase se pueden introducir ejercicios pliométricos ,que incluyen una fase inicial de contracción concéntrica seguida de una fase de contracción excéntrica. Finalmente, es necesario introducir ejercicios con cambios de ritmo y dirección

 

Concluyendo, podemos decir que la mayoría de los programas de rehabilitación de lesiones del LCA, como término medio, permiten la carrera a los 2-3 meses tras la cirugía y  la práctica de las actividades deportivas a los 6 meses. Pero, como todo tratamiento, se tiene que individualizar a cada persona y adaptarlo a las progresiones individuales del paciente.