¿Por qué comer poco no siempre adelgaza?

Posted by on ene 23, 2014 in Blog, Nutrición | 0 comments

¿Por qué comer poco no siempre adelgaza?

El objetivo de perder peso debería ser sencillo desde un punto de vista racional. Si la ingesta es menor que el gasto, entonces “restas calorías” lo que debería traducirse en bajar grasa. Sin embargo, si hacemos una restricción calórica excesiva, este proceso  no siempre responde como esperamos.

¿Por qué comer poco no siempre adelgaza?

Primero debemos entender que el cuerpo humano es un ser vivo, y por tanto, su comportamiento no es lineal. Además está programado para la supervivencia, lo cuál le hace ser ahorrativo. Es fundamental tener esto presente para poder comprender sus adaptaciones.

Cuando realizamos una restricción alimentaria severa, el cuerpo reacciona en distintas etapas. Al principio responde al déficit energético que le estamos creando. Puesto que la ingesta se reduce, y el gasto se mantiene, se activan sus mecanismos de quema energética. Comienza a gastar la energía inmediata y a pedir más energía de las reservas (grasas) siempre y cuando tenga todo lo que necesita para este proceso.

Pero si llevamos a cabo una restricción excesiva durante un tiempo continuado, creamos una alteración metabólica. El metabolismo es el encargado de regular los procesos de fragmentación de nutrientes para su absorción. Esto conlleva un gasto de energía que se conoce como metabolismo basal.

Si alteramos el funcionamiento normal del cuerpo, también se altera la quema energética de estos procesos, que por las adaptaciones ahorrativas del cuerpo, se traduce en menor gasto basal. Por tanto, el mismo menú que antes funcionaba para bajar peso, ahora ya no sirve. Conseguimos un resultado cada vez menor y más frustrante.

¿Esto tiene solución?

Con los conocimientos apropiados esta situación se pueden revertir. Como hemos comentado, el cuerpo está preparado biológicamente para el ahorro energético. Por tanto, hay que trabajar para que se “desactiven” los sistemas de ahorro que hemos puesto en marcha con la alteración creada a través de la ingesta.

Recomendaciones generales:

- Haz ejercicio de manera regular. La actividad física también ayudará a mejorar nuevamente el gasto del cuerpo. Creando más fibras musculares que necesiten ser alimentadas, y por tanto, aumentando el gasto basal. Además del propio gasto que se genera durante la actividad física.

- Acude a un médico para saber si estas alteraciones han producido cambios bioquímicos de tu cuerpo. Hay que saber si hay alguna alteración hormonal, déficit de algún nutriente, etc.

- Ponte en manos de un profesional de la nutrición. Te ayudará a mejorar esta situación y te enseñará a evitarla para futuras ocasiones.

- Realizar las 5 comidas al día es fundamental. Depende de la actividad física que se lleve a cabo es posible que se necesiten más tomas diarias.

- Recuerda que el cuerpo necesita todo tipo de nutrientes para funcionar correctamente. No es el momento de probar restricciones innecesarias que pueden agravar este problema.

- Aprende a escuchar tu cuerpo. La sensación de hambre, al igual que la sed, son señales bioquímicas para indicarnos que el cuerpo tiene carencias. Hay que aprender a darle lo que necesita en casa momento.