Importancia de la hidratación

Posted by on dic 3, 2013 in Blog, Nutrición | 0 comments

Importancia de la hidratación

¿Qué es?

La hidratación es un proceso químico fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo. El agua es el componente mayoritario del cuerpo humano en torno al 55-75%. Es esencial para mantener las funciones vitales tanto físicas como mentales. Las personas pueden vivir sin alimentos durante semanas o meses, pero la falta de agua sólo se aguanta unos pocos días.

¿Dónde se encuentra?

El agua está repartida en distintos tejidos del organismo. La mayoría está dentro de las células (agua intracelular). Aunque también hay agua fuera de éstas (agua extracelular) para regular los procesos osmóticos.

Los músculos, así como en las vísceras vitales (cerebro, corazón, sangre y riñones, hígado…) concentran la mayor parte de agua. Aunque también lo encontramos en menor proporción en el tejido adiposo y óseo.

¿Qué funciones tiene?

- Controla el proceso de homeostasis. Regula la concentración de agua y electrolitos tanto dentro como fuera de las células. Asegura así un buen funcionamiento de los órganos y tejidos.

- Controla la temperatura del cuerpo. La mantiene en torno a los 37 º. Por tanto, en momentos de actividad física o aumento de la temperatura en alguna zona de cuerpo, el cuerpo actúa produciendo sudoración para refrigerar estas zonas. También regula las órdenes de sed y aumento o disminución del volumen orina.

- Sirve como medio de transporte de nutrientes hacia los órganos y tejidos (músculo, cerebro…). Sales minerales, vitaminas hidrosolubles y otras sustancias vitales llegan a las células mediante el plasma, cuya composición mayoritaria es agua.

- Sirve como medio para eliminar sustancias de desecho que el cuerpo ya no necesita.

¿Qué mejoras se pueden obtener con una buena hidratación?

- Mantener la concentración y la memoria a corto plazo. Un cuerpo bien hidratado permite que el cerebro reciba sangre oxigenada. Por tanto, la funciones de concentración y memoria funcionan correctamente.

- Permite eliminar del cuerpo lo que no necesita. Por tanto, las funciones celulares se llevan a cabo sin interacciones de productos de desecho. Esto ayuda a mejorar problemas de retención de líquidos en las personas con mayor predisposición.

- Los nutrientes que se ingieren necesitan agua para disolverse y llegar hasta las células. La ingesta de agua produce una digestión más lenta, por tanto, mayor sensación de saciedad. Además mejora los procesos intestinales, disminuyendo los problemas de estreñimiento.

- Mantiene unos niveles de tensión arterial adecuada. La deshidratación puede producir bajadas de tensión, así como aumento del ritmo cardiaco.

- Asegura un buen funcionamiento de riñones, músculos y articulaciones. Éstos órganos están fundamentalmente compuestos por agua. Una buena hidratación mejora el rendimiento deportivo, así como la eliminación de los desechos que se producen durante el ejercicio y la recuperación después de éste.

¿Qué ingesta se recomienda?

La ingesta de agua debe cubrir su consumo diario del cuerpo. Las recomendaciones generales son ingestas de 1,5-2l de agua al día para cubrir todas las necesidades. Sin embargo, éstas pueden estar altamente modificadas en función de las condiciones climáticas, la actividad física, los hábitos de alimentación, etc.

Se recomienda seguir unas pautas generales:

- Beber siempre en torno a la actividad física de cualquier tipo. Es preferible que el agua esté más bien fría, para ayudar también a la regulación térmica. Si la sudoración es excesiva, acompañar de bebida isotónica.

- Beber líquido entre horas y agua durante las comidas principales (evitando otro tipo de bebidas)

- Evitar la exposición directa al sol en las horas de máxima incidencia.

- Llevar una alimentación equilibrada rica en alimentos cuya composición lleve altos porcentajes de agua (verduras, frutas, pescados, etc).

- Evitar la sensación de sed, pues esto indica que ya hemos llegado al punto de deshidratación.