MUERTE SÚBITA EN EL DEPORTE

Posted by on oct 16, 2013 in Blog, Medicina | 0 comments

La muerte súbita ( MS) se define como una situación que es, primero no traumática, segundo, inesperada, y tercero, ocurre instantáneamente o tras pocos minutos tras el esfuerzo por un cambio brusco de la situación clínica previa de la persona.

Se produce durante la realización de esfuerzo físico intenso ya que en este se producen dos mecanismos favorecedores:

1. Cambios hemodinámicas y electrofisiológicos inducidos por el ejercicio en individuos susceptibles.
2. Estimulación simpática ( que es susceptible de inducir arritmias y agravar la situación isquémica miocárdica)

Las causas pueden diferir en función de los grupos de edad. En los deportistas menores de 30 años se debe a enfermedades estructurales del corazón , en general de naturaleza congénita ( como la miocardiopatía hipertrófica – MCH), y defectos eléctricos ( como la presencia de arritmias). Sin embrago, en los deportistas mayores de 30 años la causa más frecuente es cardiopatía isquémica de origen arterioesclerótico.
Es difícil marcar la frontera entre la hipertrofia fisiológica, que sucede en los deportistas como consecuencia de una correcta adaptación del músculo cardiaco al ejercicio, de la MCH. Por otra parte, el 12 % de las MS sucedidas en menores de 30 años es atribuida a síndromes arritmogénicos . Por lo tanto se debe intentar identificar la presencia de riesgo con pruebas de imagen ( como el ecocardiograma) y / o la realización de otras pruebas diagnósticas ( como la prueba de esfuerzo o el holter)

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad con el ejercicio . La incidencia de muerte súbita es mayor en los deportistas, ya que la actividad física competitiva aumenta 2,5 veces el riesgo de MS. Así mismo, presenta una clara predilección por el género masculino ( 10: 1) .

Existen signos premonitorios que suelen ser el resultado de una fibrilación ventricular ( como el síncope y la presencia de trastornos arritmogénicos), que suelen ser reversibles en los primeros instantes de aparición. De ello se deriva la importancia transcendental de una rápida actuación ( práctica de RCP eficaz y uso de desfibrilador automático).

La prevención por excelencia pasa por un buen reconocimiento médico-cardiológico. Dicho reconocimiento debe cubrir una serie de objetivos como valorar la presencia de arritmias y su relación con el esfuerzo, valorar los síntomas que aparecen con el ejercicio físico , determinar la tolerancia al ejercicio y estimar la presencia de riesgo cardiovascular. Dicho reconocimiento varía dependiendo de la edad, la intensidad de práctica deportiva y el nivel de competición del individuo. Por ello podría ser desde una exploración física y cardiovascular , historia clínica y ECG de reposo , que cubriría un nivel básico de entrenamiento, hasta la necesidad de realizar una prueba de esfuerzo máxima y un ecocardiograma, en los casos de alta competición.

Por tanto, una actuación rápida y eficaz ante la presencia de estos episodios ( RCP eficaz o contar con un desfibrilador en las instalaciones donde se realice práctica deportiva) y unas correctas medidas de prevención ( un reconocimiento médico adaptado a la edad y necesidades del deportista en función de su nivel de competición) , son los dos pilares básicos para luchar contra esta situación.